Introducción

Todavía hoy se sienten las gentes en este país, que oficialmente se llama República de Belarús pero que la mayoría sigue conociendo como Bielorrusia, orgullosas de haber sido una de las repúblicas soviéticas con mejor nivel de vida. Tal vez por ello, el socialismo sobrevivió aquí a su manera.

La independencia de la URSS llegó en 1991. Las primeras- y últimas- elecciones libres se celebraron en 1994. Las ganó Alexander Lukashenko, prometiendo amistad eterna con Rusia y salvaguardar las ventajas del sistema comunista. Lo que a partir de entonces se implantó es un régimen exento de libertades en el que el Estado, y su encarnación, el presidente, lo controla todo.

Sin embargo, estos no son buenos tiempos para Lukashenko. Como sucedió en la vecina Ucrania, a Belarús también ha llegado la “guerra del gas”. Situado entre Rusia y Polonia, el país es otra de las vías de entrada de recursos energéticos rusos a la Unión Europea. Una bendición para el dictador, que ahora podría convertirse en su castigo. Las fuerzas dispuestas a impulsar la democracia existen en la República de Belarús. No son muchas, pero están listas.